Valencia volvió a demostrar por qué es considerada una de las grandes capitales del running popular con la celebración, este martes, de su tradicional San Silvestre. La última prueba del calendario atlético reunió a miles de corredores y corredoras que tomaron las calles de la ciudad en una jornada marcada por el ambiente festivo, la iluminación navideña del recorrido y el carácter participativo que define a esta cita desde hace décadas.
El trazado urbano se llenó de color y alegría gracias a los numerosos participantes disfrazados, una seña de identidad de la prueba que convierte cada edición en una auténtica fiesta del deporte. Más allá del cronómetro, la San Silvestre de València volvió a ser un punto de encuentro para atletas populares, familias y corredores habituales que quisieron cerrar el año corriendo.
En el plano estrictamente deportivo, la victoria masculina fue para Pablo Alba, del Serrano Club de Atletismo, que se mostró sólido desde los primeros compases y cruzó la línea de meta con un tiempo de 14:29. Le acompañaron en el podio Enrique Herreros, segundo con 14:32, y Abdelmonaim El Khayami, tercero con 14:50, en una carrera muy disputada en los puestos de cabeza.
En categoría femenina, el triunfo fue para Sukaina El Khayami, que se impuso con una marca de 16:51. Tras ella, María Valero (17:11) y Lucía Valero (17:14) protagonizaron una emocionante llegada prácticamente juntas, completando un podio muy competitivo y de alto nivel.
La edición de 2025 tuvo además un significado especial al alcanzar la cuadragésima edición de la prueba. En total, se pusieron a disposición 18.000 dorsales, repartidos entre la modalidad competitiva y la popular, una cifra que refleja la enorme capacidad de convocatoria de la carrera y el arraigo que tiene entre la ciudadanía.
Fiel a su espíritu, la San Silvestre no solo fue una celebración deportiva, sino también un evento con un fuerte componente solidario. Toda la recaudación de esta última carrera del año irá destinada a Asleuval, la Asociación de pacientes de leucemia, linfoma, mieloma y otras enfermedades de la sangre de la Comunitat Valenciana, reforzando así el compromiso social de una prueba que va mucho más allá del running.
Con esta edición, València cerró un nuevo año atlético popular reafirmando su apuesta por el deporte, la participación y la solidaridad, y dejando una vez más la imagen de una ciudad que vive y siente el running.
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