Tratamiento de lesiones en el running con frío o calor

Para tratar las lesiones y molestias…¿Frío o calor?

El running es una actividad que implica un esfuerzo considerable para el cuerpo. A medida que aumentamos la intensidad de nuestro entrenamiento, es común enfrentarnos a lesiones menores o molestias musculares. Ante estas situaciones, surge la pregunta: ¿es mejor aplicar frío o calor para tratar estas dolencias?

Frío: El aliado para la inflamación y el dolor agudo

El uso de aplicaciones de frío, como bolsas de hielo o compresas frías, es una estrategia clásica para tratar lesiones agudas. El frío ayuda a reducir la inflamación al contraer los vasos sanguíneos, disminuyendo así el flujo sanguíneo hacia la zona afectada. Esta reducción del flujo sanguíneo puede aliviar el dolor y la hinchazón, ofreciendo un efecto analgésico inmediato.

Cuando se experimenta una lesión reciente o aguda, como un esguince o una torcedura, aplicar frío durante los primeros días puede ser beneficioso para controlar la inflamación y acelerar el proceso de curación.

Calor: Ideal para relajar los músculos y aliviar molestias crónicas

Por otro lado, el calor es eficaz para aliviar dolencias crónicas o tensiones musculares. La aplicación de calor dilata los vasos sanguíneos, aumentando así el flujo sanguíneo hacia la zona afectada. Esta mayor circulación sanguínea puede ayudar a relajar los músculos, reducir la rigidez y mejorar la flexibilidad.

El calor suele ser recomendado para afecciones crónicas como contracturas musculares o molestias persistentes. También puede ser útil como preparación previa al ejercicio, ya que ayuda a calentar los músculos y a prevenir lesiones.

¿Cuándo se considera que se pasa de una lesión aguda a una lesión crónica?

La transición de una lesión aguda a una crónica no se basa simplemente en el número de días, sino en la naturaleza y la persistencia de la lesión. Sin embargo, hay pautas generales sobre el uso del frío que podrían ayudar a distinguir entre una lesión reciente y una crónica.

  • Lesión reciente (aguda): Por lo general, se considera que una lesión está en la etapa aguda durante los primeros 2 a 3 días después de ocurrir. Durante este tiempo, es común aplicar frío para controlar la inflamación y la hinchazón, ayudando a reducir el dolor y acelerar el proceso de curación. El frio también se suele utilizar para ayudar en la recuperación después de los entrenamientos utilizando la crioterapia.
  • Lesión crónica: Una lesión se considera crónica cuando persiste durante un período prolongado, a menudo más allá de las primeras semanas o meses. Si una molestia o lesión no mejora significativamente con el tiempo o si sigue apareciendo intermitentemente, podría considerarse crónica.

No necesariamente todas las lesiones comienzan como agudas. Algunas lesiones pueden ser crónicas desde el principio o pueden desarrollarse gradualmente sin una fase aguda clara, como por ejemplo, la pubalgia, tendinitis o el síndrome de estrés tibial.

¿Cuándo utilizar el frío y cuando el calor para tratar las molestias o lesiones?

La elección entre frío y calor depende del tipo de lesión o molestia que se esté experimentando:

  • Frío: Para lesiones agudas, como esguinces, torceduras o inflamaciones recientes, se recomienda aplicar frío durante los primeros días para reducir la hinchazón y el dolor.
  • Calor: En casos de dolores crónicos, tensiones musculares persistentes o para preparar los músculos antes del ejercicio, el calor puede ser más beneficioso para relajar los tejidos y mejorar la circulación.

Precauciones importantes

Es esencial aplicar correctamente tanto el frío como el calor para evitar posibles daños en la piel o agravar la condición:

  • Frío: Nunca apliques hielo directamente sobre la piel; utiliza una barrera, como una toalla, para protegerla. Limita la aplicación de frío a intervalos de 15 a 20 minutos para evitar lesiones por congelación.
  • Calor: Evita el calor excesivo para no provocar quemaduras en la piel. Utiliza una temperatura moderada (en una escala del 0 al 10, podría estar en un rango entre el 4 y 6) y no apliques calor durante largos periodos de tiempo.

Tanto el frío como el calor tienen sus beneficios y aplicaciones específicas en el tratamiento de lesiones y molestias por entrenamiento. La clave está en comprender el tipo de lesión y cuál método puede ser más beneficioso en cada caso particular.

Recuerda que, si una lesión persiste o empeora, es crucial buscar atención médica profesional. Además, combinar estos tratamientos con descanso, rehabilitación y ejercicios adecuados como por ejemplo ejercicios para fortalece el core, puede acelerar la recuperación y prevenir futuras lesiones.

En resumen, ¡utiliza el frío para las lesiones agudas y el calor para dolencias crónicas! Y no olvides escuchar a tu cuerpo, ¡es tu mejor guía en el camino hacia una recuperación exitosa!

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