La Volta a Peu València ha vuelto a demostrar que sigue siendo mucho más que una carrera popular. La prueba más antigua de la ciudad celebró este domingo una edición histórica reuniendo a cerca de 10.000 participantes, una cifra que la convierte en la más multitudinaria de los últimos diez años y que confirma el enorme crecimiento que está viviendo el running popular en València.
El aumento respecto al año pasado, cuando participaron 8.500 corredores, refleja el renacer de una cita que acumula ya 102 años de historia y 70 ediciones disputadas. Un fenómeno impulsado especialmente por el ambiente familiar que rodea a la prueba y que cada temporada llena el centro de la ciudad de corredores de todas las edades.
El Paseo de la Alameda volvió a convertirse en el gran punto de encuentro del atletismo popular valenciano. Familias completas, grupos de amigos, clubes y miles de corredores aficionados tomaron las calles en una jornada marcada por el carácter festivo y participativo que distingue a esta carrera organizada por la SD Correcaminos.
En el plano competitivo, los atletas del Serrano dominaron la prueba. Germán Cister se llevó la victoria masculina con un tiempo de 18:30, imponiéndose en un recorrido muy rápido y consolidando su gran estado de forma.
El podio masculino lo completaron Fran Torrente, segundo con 18:59, y Xevi Lluch, tercero con 19:24. Muy cerca finalizaron Dimas Gallego (19:28) y Carlos Martí (19:38), en una clasificación muy ajustada entre los primeros puestos.
En categoría femenina, Noelia Juan firmó una actuación sobresaliente cruzando la meta en 19:45, un registro que además la situó entre los corredores más rápidos de la jornada de manera absoluta. Tras ella finalizaron Elia Fuentes (21:30) y Emma Lacal (21:54), completando un podio de gran nivel.
Más allá de las marcas y las clasificaciones, la imagen del día estuvo en las miles de sonrisas que dejó la entrega de la primera medalla finisher de la historia de la Volta a Peu València. Un detalle simbólico que emocionó especialmente a los más pequeños y que reforzó el carácter inclusivo y popular de la prueba.
La carrera sigue consolidándose como la puerta de entrada al running para muchos valencianos. Para numerosos participantes, la Volta a Peu supone el primer dorsal, la primera meta y ahora también la primera medalla. Un componente emocional que explica el fuerte vínculo que mantiene con la ciudad generación tras generación.
La jornada también dejó espacio para una de sus tradiciones más queridas: el premio a la familia más numerosa. En esta ocasión, el reconocimiento fue para los Beas Montañés, que participaron con un total de 17 miembros inscritos.